Macarena Vargas

Macarena Vargas

Licenciada en Derecho, UDP. Abogada. Magíster en Gestión y Políticas Públicas, Universidad Chile. Coordinadora del Programa de Resolución de Conflictos Anexo a Tribunales del Ministerio de Justicia (1997-2002). Ex Presidenta del Colegio de Mediadores de Chile A.G., participa en el estudio del proyecto de ley que complementará la reforma procesal civil en el área de resolución alternativa de conflictos. Doctoranda en programa de doctorado de derecho de la PUCV.

Miércoles, 24 Mayo 2017 08:14

Reforma a la Justicia Civil

Señor Director:

La justicia civil no vende. No tiene el impacto de un caso penal, como los que profusamente hemos visto en el último tiempo, ni la gravitación de un caso de familia en que se decide el futuro de padres e hijos, ni tampoco el componente social de un caso laboral. Nada de eso. De muestra un botón: el proyecto de ley de Nuevo Código Procesal Civil que se discute en el Congreso Nacional lleva tres años sin movimiento.

La justicia civil parece no ser lo suficientemente atractiva como para invertir tiempo y dinero en reformarla, pues en ella se resuelven asuntos principalmente de contenido patrimonial o comercial que solo interesan a particulares y porque está cooptada por la banca y el retail con miles de causas de cobranza que repletan los tribunales. Todo eso hace que una reforma a la justicia civil no parezca relevante ni menos prioritaria.

Pero ya que entramos en "modo" campaña presidencial, sugiero a los asesores de los candidatos sentarse a pensar en la necesidad de un cambio profundo. Permítanme darles solo dos argumentos. Primero, algo hay que hacer para que la justicia civil no sea una justicia de cobranzas; no es posible que el grueso del trabajo de los tribunales sea solo ejecutar deudas, cuestión tremendamente relevante, pero que no puede copar la agenda de los jueces tal como lo hace ahora. Segundo, allá afuera hay un sinnúmero de necesidades legales insatisfechas, como conflictos de consumidores, problemas comunitarios, pequeñas deudas que no llegan a nuestros tribunales. ¿Qué pasa con ellos? Es un misterio. Algunos van a parar a justicia local, otros a alguna oficina comunal y otro tanto no llegan a ninguna parte.

Es hora de pensar en un nuevo modelo para los próximos 50 o 100 años.

Macarena Vargas
Profesora Facultad de Derecho U. Diego Portales